En un restaurante, un buen mesero no se enfoca en sus propias necesidades. No se acerca a tu mesa para quejarse de lo hambriento que está. En cambio, se asegura de que tus necesidades estén cubiertas. Su servicio no se enfoca en él. Lo mismo aplica a cualquier persona que quiera servir eficazmente en las diferentes áreas de la vida. No te pierdas esta enseñanza en Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth.