En 2 Corintios 9:15, Pablo agradece a Dios por Jesús, su “don inefable”. Aún para el inspirado apóstol, no había palabras suficientes para explicar lo valioso que era el Hijo de Dios. Pero mirando más de cerca a los acontecimientos que rodearon el nacimiento de Jesús, comprendiendo el razonamiento compasivo de Dios para enviarlo y percibiendo la belleza de la unión entre Dios y el hombre en Cristo, ese valor inapreciable salta más claramente a la vista. ¿Qué debemos hacer nosotros con un regalo como éste? ¡Aceptarlo con gratitud y fe!