Ester, una hermosa joven judía, eventualmente llegó a ser la reina de Persia, una decisión que preservaría el destino de la raza judía. Escrito dentro y entre las líneas de los versos del libro que lleva su nombre se encuentran muchas de las calidades que hicieron que Ester se destacara y encontrara “favor en los ojos de todos los que la veían” (Ester 2:15). ¡Una mezcla tan rara de belleza física y estabilidad emocional! Estas calidades todavía tienen nuestro interés hoy en día, pues tanto hoy, como entonces, éstas causan que el público se detenga y tome nota. Todas las mujeres pueden estar confiadas de que estas calidades no le pertenecen únicamente a esta mujer encantadora.