2 Samuel 11:1-5 La verdad es que las despedidas no son muy agradables. A veces hasta la palabra es un poco incómoda por eso preferimos decir “¡Hasta la vista!” o “Te llamaré.” “Adiós” suena tan conclusivo y final. Entre dos creyentes, un adiós puede encender una llama poderosa de la presencia de Dios en los corazones de los que se van y de los que se quedan. Pablo concluye su carta a los tesalonicenses con una despedida así. En lugar de terminar con un superficial: “¡Sonrían! Su seguro servidor, Pablo,” usa seis versículos para animar con gracia a sus lectores mediante una bendición que es el punto emocional y culminante de toda su carta.