Gálatas 2:1-10El clérigo anglicano, John Stott, está en lo correcto al escribir lo siguiente: “La pesadilla en la vida y ministerio de Pablo fue la
actividad insidiosa de los falsos maestros. Dondequiera que iba, seguían sus pasos. Apenas sembraba el evangelio en alguna localidad, los falsos maestros comenzaban a tergiversarlo. Además, con el fin de desacreditar el mensaje de Pablo, ellos desafiaban su
autoridad”. Definitivamente estos alborotadores no han dejado de existir en la tierra. Todavía hay muchos que son más prontos a
rechazar en lugar de aceptar, a condenar en lugar de afirmar. Como lo veremos a continuación, Pablo encontró motivación y consuelo
en la aprobación que recibió de varios hombres significativos que conoció al principio de su ministerio, como fueron Santiago, Pedro
y Juan, y en particular, alguien que creyó en él cuando nadie más lo había hecho: Bernabé.