Es fácil comparar todo, ¿verdad? Tu bebé, tu auto o tu casa con los de alguien más… Pero eso puede ser peligroso. Lo mismo ocurre cuando comparamos nuestra forma de servir para determinar quién lo hace mejor. Si hoy estás sirviendo para obtener reconocimiento o elogios, puede que no estés realmente sirviendo. Descubre el gozo de servir a Dios solo para los ojos de Dios, hoy en Aviva Nuestros Corazones.